martes, 8 de septiembre de 2009

Ausencia

Voraz y mordaz el espacio que no lleno ni con el suspiro de tus recuerdos atame las manos para que no escriba de tu ausencia y de lo que siento cuando solo estas en mis recuerdos ya no distingo cuando esta vivo mi corazón o cuando se suspende en ese largo tiempo que mis ojos te extrañan por que ya no te ven.

sábado, 8 de agosto de 2009

Ahora que te conozco



Jaime Sabines
Los amorosos
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida, y se van llorando, llorando, la hermosa vida.

viernes, 7 de agosto de 2009

La concepción tradicional del arte realista moderno
Parte de la base de que la ficción es un espejo del mundo. En ciertas ocasiones, el cine cruza ese espejo y vuelve la mirada sobre sí mismo para reflejar su medio de expresión o su acto de creación. Entonces, se hace cine sobre el cine: películas que muestran un rodaje, la vida de un productor, la escritura de una película… La reciente y nominada Adaptation. El Ladrón de Orquídeas constituye el último botón de muestra: la historia del guionista Charlie Kaufman y sus avatares para escribir el guión de la película que estamos viendo. Fenómeno prolífico, ha sido practicado por directores como Sturges, Fellini, Godard, Wilder, Allen o Burton. Hablamos de la metaficción.
La metaficción en el cine actúa como el párrafo anterior: la atención de la ficción se dirige hacia la propia forma. El relato abandona su transparencia para convertirse en un artefacto que muestra sus propias huellas de producción: su autoría, sus influencias, sus problemas en la creación artística. Patricia Waugh la define como “un término dado a la escritura ficcional autoconsciente y que sistemáticamente dirige su atención a su estatus como artefacto para aclarar con ello cuestiones sobre la relación entre ficción y realidad”.
La metaficción consiste, por tanto, en desvelar los mecanismos que crean la ilusión cinematográfica, basada en el orden de los elementos, la coherencia narrativa, la causalidad, la unidad textual… una serie de características que buscan la identificación o simpatheia aristotélica por parte del receptor. Ahí es donde ataca la metaficción. Porque las ficciones, desde Aristóteles, tradicionalmente se han entendido como espejos de la realidad que reflejaban “lo que podría acaecer, las cosas posibles según lo verosímil o necesario”, como en el cine convencional o la literatura tradicional. La metaficción -también denominada reflexividad, ficción autoconsciente o relato narcisista- es un torpedo a la línea de flotación del ilusionismo. ¡¡Bumm!! El espejo se resquebraja y el espectador se cerciora de que está contemplando una película, una ficción, un invento artístico creado por una mente en ebullición creativa.
Titiritero hablando con su marioneta.



La metaficción es una forma de literatura autorreferencial que trata los temas del arte y los mecanismos de la ficción en sí mismos.
Es un estilo de escritura que conscientemente recuerda al lector que está presenciando un trabajo de ficción, y juega con la relación entre ésta y la realidad. Dentro de un texto de metaficción, la ambigüedad, o diferencia realidad-ficción se ve quebrantada, llamando a la ficción sobre sí misma.
Asociado en general a literatura modernista y posmoderna, se pueden encontrar ejemplos anteriores en el Quijote de Cervantes, en los Cuentos de Canterbury de Chaucer, en algunos relatos de Jorge Luis Borges y en algunas obras de Stanisław Lem como Un vacío perfecto y Un valor imaginario siendo acertado citar como uno de los más fuertes ejemplos en el uso de la metaficción cual recurso estilístico la novela Niebla, de Miguel de Unamuno.

Metaficción en otros medios:

Como diferentes formas de utilizar los recursos de la metaficción, encontramos diferentes ejemplos en otras artes:
En cine
Adaptation; también conocida como El ladrón de orquídeas.
El último gran héroe.
Stranger than fiction; también conocida como Más extraño que la ficción.
En literatura
El Aleph en El Aleph y Pierre Menard, autor del Quijote en Ficciones, ambos de Jorge Luis Borges.
El cuento en Un hombre muerto a puntapiés y Débora, ambos de Pablo Palacio.
Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster.
En cómic
Hulka, en la etapa de John Byrne y Dan Slott.
Cable y Masacre, de Fabian Nicieza.
En series de TV
Malcolm in the middle

Siendo protagonistas de nuestra propia historia enlazamos nuestro mundo real e imagianrio en nuestro diario vivir.

Una Nueva Experiencia


Codornices en Petalos de Rosas
Ingredientes:
12 rosas, (8 rojas, si es posible )
12 castañas
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de fecula de maiz
2 gotas de esencia de rosas
2 cucharadas de anis
2 cucharadas de miel
2 ajos
6 codornices
1 pithaya

PREPARACION

Con cuidado, separar los petalos de rosas, tratando de no pincharse los dedos , por que doloroso y si los petalos se impregnan de sangre, alteran el sabor y pueden provocar reacciones quimicas peligrosas.

Nota:
Amigo lector se aprovechara mejor tu lectura si en tu mesa tienes una buena receta, degusta con agrado el platillo y asi como un buen libro deja un buen sabor de boca una buena receta tambien, solo amigo lector ten cuidado de que al incluir en tu menu "Codornices en Petalos de Rosa" no te lleven a la experiencia de Laura Esquivel si es que no estas en casa.

jueves, 6 de agosto de 2009

Con un compañero es con quien compartes un momento, con un amigo compartes la vida.

Motivadores Literarios









Tanto escritores como poetas ,actores ,pintores y musicos forman parte de nuestro diario vivir , manifiestan el momento en el que nos encontramos lo retratan y lo hacen suyo hacen que trascienda no solo en la historia social sino cada uno de los que tienen la gran fortuna de acceder a la cultura .